APÓSTOL DE LA COMUNICACIÓN DEL AMOR DE DIOS

APÓSTOL DE LA COMUNICACIÓN DEL AMOR DE DIOS

El 19 de marzo de 1967, día de san José, entró en la Congregación de las Hijas de san Pablo en la ciudad de Bogotá para iniciar su período de formación inicial. Realizó su primera profesión el 29 de junio de 1972 en Bogotá-Orquídeas y emitió sus votos perpetuos el 29 de junio de 1978 en este mismo lugar.

El día 15 de noviembre de 2021, a las 8: 32 a.m fue llamada a la Casa del Padre, la Hna. Martha Gómez Gómez, quien se encontraba interna en la Cínica Santa Bárbara de Bogotá.

Un 29 de marzo de 1948 en Manizales, el Señor José Abel Gómez y Rosa Delia Gómez, (que en paz descansen), vieron nacer a Martha. Días después, el 18 de abril de 1948, ella recibiría su bautismo en la Parroquia Catedral de la misma ciudad.

Posteriormente, un 19 de marzo de 1967, día de san José, entró en la Congregación de las Hijas de san Pablo en la ciudad de Bogotá para iniciar su período de formación inicial. Al año siguiente, el 15 de agosto de 1968 expresaba en una carta dirigida a Maestra Epifania:

Con este deseo que mantuvo en su corazón, tomó el hábito dos meses después el 27 de octubre de 1968 y realizó su período de noviciado entre 1970-1972 En Bogotá Orquídeas- Colombia. Con otra de sus frases presente en una carta dirigida a Maestra Epifania en 1970, decía:  «Quiero ser dócil  a las exigencias de la voluntad divina, que se me expresará a través de mis superiores, a ellos me someto confiando exclusivamente en la gracia de Dios y empeñándome a dar todo lo que en mi pequeñez sea capaz de dar»

Así sintiéndose amada por el Maestro, realizó su primera  profesión  el  29 de junio  de  1972

en Bogotá-Orquídeas y emitió sus votos perpetuos el 29 de  junio de 1978 en este mismo lugar.

Siendo joven profesa, tuvo la posibilidad de experimentar el apostolado de la Librería en la comunidad de Cali y luego fue llamada a Bogotá para acompañar como Maestra y más tarde como asistente, al grupo de las postulantes. Después de la profesión perpetua, realizó su apostolado en la librería de Bogotá y al año siguiente se le encomendó la formación de las jóvenes mientras desarrollaba también la tarea de secretaria provincial. Luego tuvo la posibilidad de una experiencia apostólica en la librería de Cúcuta y en la de Porto Alegre (Brasil). En Brasil, pudo perfeccionar su preparación en el campo psicológico participando en la escuela de verano para educadores.

En 1987, al regresar a su tierra natal, fue reconfirmada en la tarea de formadora y nombrada consejera provincial para el apostolado; en el mandato siguiente se ocupó, como consejera provincial, del ámbito de la formación y estudios. En este cargo participó en el encuentro internacional para las formadoras del juniorado organizado en Roma, en 1990. Posteriormente fue nombrada superiora de la comunidad de Cúcuta y más tarde en la de Manizales mientras seguía desempeñando el servicio de formadora de las jóvenes pre-postulantes.

Al concluir su mandato, se integró en la editorial donde trabajó especialmente en marketing pero también en otras áreas. En ese tiempo escribía: «No logro realizar mi aspiración de vivir un ritmo de vida más interior… Dios estará conmigo en esto y sobre todo lo que llevo en mi corazón. Mantengo viva mi fe, gracias al don que el Señor me hace cada día». Fue un apóstol paulino de gran solidez y profundidad de vida. Deseaba y estaba fuertemente comprometida en dejar que la persona de Jesús pudiera formarse en ella.

Siempre  recordamos a la Hna. Martha como una persona generosa, estudiosa, reflexiva,  apasionada por la música gregoriana, Su mirada transparente y su rostro sonriente manifestaban la sincera búsqueda de Dios y un profundo amor al carisma paulino que tuvo la manera de profundizar también participando, en Roma, en el curso de formación sobre el carisma de Familia Paulina.

Con  voluntad fuerte de superación y empeño constante  por dejar que Cristo se configure en ella mediante la oración, un serio trabajo personal, un deseo de la aceptación,  complementariedad con cada una de las hermanas y un profundo amor al apostolado, fue una Apóstol Paulina de gran solidez  y profundidad de vida. 

Hace como diez años, le fue diagnosticado el mal de Alzheimer. Acogió con serenidad esta visita del Señor dejándose formar también en esta nueva etapa de la vida. Sentía fuertemente la necesidad de reparación y era habitual su invitación a la oración por los profesionales de la comunicación: «rezamos en reparación por todos los que hacen el mal con los medios».

Que desde el cielo, ella como Apóstol de la comunicación del Amor de Dios, siga intercediendo por todos nosotros.

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