EL TRABAJO DE LOS LAICOS EN EL CARISMA PAULINO

Los laicos son todos los cristianos que no son religiosos con votos públicos. El carisma paulino, con toda su riqueza, está a disposición de los laicos en toda la extensión de la colaboración a la Familia Paulina.

El Padre Santiago Alberione, fundador de las 10 instituciones de la Familia Paulina, inmediatamente después de haber dado comienzo a las dos primeras congregaciones religiosas: la Sociedad de San Pablo en 1914 para hombres y las Hijas de San Pablo para mujeres en 1915, puso en funcionamiento la Unión de Cooperadores Paulinos para laicos como apoyo a la obra evangelizadora de su carisma: Vivir y anunciar al mundo a Jesucristo Maestro, Camino Verdad y Vida haciendo uso de los medios de comunicación social más rápidos y eficaces que la tecnología ofreciese. Era un carisma que para su puesta en marcha necesitaba muchos religiosos y religiosas, muchos laicos profesionales en las ciencias de las comunicaciones sociales, en el mundo de la tecnología y de la empresa y muchos dineros para estructurar bien los trabajos apostólicos a programarse.  La tarea se comenzaría en la sencillez de Belén con estas tres fundaciones. Religiosos y laicos unidos desde el comienzo para una obra evangelizadora con los medios de las comunicaciones: estaba todo por organizar.   

Todos los paulinos sabemos que el P. Alberione tuvo que acomodar su carisma a los tiempos y a las estructuras sociales del tiempo. Para dar consistencia a sus dos primeras fundaciones se dejó moldear, casi a disgusto, de las estructuras sociales y canónicas del momento. Tenía que ser así porque la Iglesia vive en el mundo como un cuerpo social. Tiene sus propias normas o cánones de vida y debe vivirlos en una sociedad que se organiza también con sus propios movimientos civiles y políticos. Hacer la simbiosis no siempre es fácil.

Para dar firmeza y estructurar mejor, la colaboración laica en la obra carismática de la Familia Paulina hay que seguir las indicaciones dadas por el Concilio Vaticano II. Son principalmente dos:

La Familia Paulina, para mantener los estándares vocacionales y misioneros de sus comunidades y grupos tiene necesidad de la cooperación de laicos humanamente equilibrados, de manos trabajadoras, enamoradas del Evangelio, lectores asiduos de san Pablo, consistentes en su fe, preparados profesionalmente en las áreas apostólicas del carisma paulino, serios, dinámicos y creativos en sus compromisos. 

Podríamos pensar en presencia del laicado en la Familia Paulina y hablar por un lado de los Cooperadores Paulinos inscritos en las actas y documentos oficiales conocidos con sus nombres y apellidos y que han tenido como voz en el mundo paulino la revista “El Cooperador Paulino” (Il Cooperatore Paolino).  Estos son los oficialmente Cooperadores Paulinos. Esta revista es un bonito instrumento de pedagogía paulina, que personalmente utilicé en la edición italiana con los novicios de la Provincia Argentina-Chile en los años 1977-1978

Los laicos son todos los cristianos que no son religiosos con votos públicos. El carisma paulino, con toda su riqueza, está a disposición de los laicos en toda la extensión de la colaboración a la Familia Paulina. Está abierto todo el campo de las vocaciones, de la liturgia, de la pastoral, de las comunicaciones sociales. Se puede colaborar con oración, con trabajo, con donaciones, vocaciones, tiempo, etc.

Los miembros de la Familia Paulina en la preparación de los laicos cooperadores, siguen la dinámica del Padre Alberione antes de iniciar sus fundaciones: La evangelización es primero que todo, obra de Dios. Necesita hombres y mujeres para la vida consagrada y medios económicos para vivir y cumplir su tarea de:

“Vivir y comunicar al mundo a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida utilizando los medios de comunicación social más rápidos y eficaces”.

Beato Santiago Alberione

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